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Puntos Clave de Oración y Súplica por los Jóvenes

Cuando creemos dominar todo ese terreno de la paternidad, llegan nuevas etapas y edades, que nos conducen a territorios desconocidos y a enfrentar nuevos desafíos.

En cada etapa de sus vidas nuestros hijos necesitan y se beneficiarán grandemente de nuestras oraciones.

Cuando incluimos la Palabra de Dios en la oración, estamos aferrándonos a las promesas que Él nos da y apropiándonos de ellas, para la vida de nuestros hijos.

Los jóvenes son nacidos en este tiempo particular de la historia del mundo para un propósito sumamente sagrado. ¿Cuál es su identidad? ¿Cuál es su propósito? ¿Cuál es su destino? ¿Qué modo de vida escogerán? ¿Cuáles son sus prioridades? ¿Qué decisiones han de tomar en la vida? ¿Con quién decidirán relacionarse? ¿Escogerán la libertad o el cautiverio? ¿A quién decidirán seguir, al Señor o las filosofías de los hombres? ¿En quién pondrán su confianza?

Cada paso que damos, cada minuto de nuestra existencia, nos acercamos cada vez más a nuestro destino definitivo. La Palabra de Dios nos recuerda que no somos de este mundo, nuestra identidad es celestial y nuestro destino es eterno.

Las influencias que continuamente bombardean a los jóvenes, les podrían hacer olvidar quiénes son en realidad y hacia dónde van; presentarles espejismos que parecen reales, pero que no lo son, son nada más una ilusión temporal.

Por ello debemos orar por los jóvenes para que no se dejen fascinar por lo que perciben sus sentidos porque no tienen consistencia, todo es caduco y efímero, solo Dios permanece.

Las vidas de nuestros hijos jamás deben ser dejadas al azar. Debemos cubrir cada detalle de la vida de nuestros hijos con oración.

Jovenes

  1. Que tengan un verdadero encuentro con Dios y les sea revelado el evangelio del Reino.
  2. Que el Señor vuelva el corazón de los padres a los hijos y el de los hijos a los padres:
  • Que sean libres del resentimiento, y enojo reprimido contra sus padres, cualquiera que sea la causa que los ha llevado a no honrarlos y rebelarse contra la autoridad, no sólo de sus padres, sino contra toda autoridad.
  1. Que sean discipulados por sus padres, además, por pastores, maestros y mentores que los amen como a hijos, que los capaciten y envíen a cumplir con el llamado de Dios para sus vidas.
  2. Que sean derribadas las fortalezas y argumentos que les impiden amar, conocer y rendirse al señorío de Jesucristo.
  3. Que con diligencia se presenten ante Dios aprobados, que no tengan nada de qué avergonzarse, que usen bien la palabra de verdad y eviten las palabrerías vanas y profanas. (2 Timoteo 2:15)
  4. Que con la ayuda del Espíritu Santo puedan ver con claridad sus habilidades especiales y los muchos talentos escondidos dados por Dios. Que el Espíritu Santo les ayude a entender y desarrollar Sus dones y que no teman en pedir Su ayuda.
  5. Que los dones y frutos del espíritu Santo sean evidentes en su vida para ayudar a otros.
  6. Que sean bendecidos con la unción de Dios para glorificarle con su destino y propósito especial y específico.
  7. Que se levante una generación de jóvenes llenos del Espíritu Santo y de sabiduría para que cumplan el propósito de Dios:
  • Que permanezcan fieles al Señor.
  • Que sean luz y sal, aún en medio de una generación perversa que no teme a Dios.
  • Que lleven el evangelio del Reino con poder, a donde sean enviados.
  • Que se posicionen en el lugar que Dios tiene para ellos en cada área de influencia de la sociedad (Iglesia, Gobierno, Empresas, Educación), y lleven los principios del Reino para generar cambios.
  1. Que sean guardadas sus mentes de toda enseñanza, doctrina y filosofía que los aparte del conocimiento de Dios, impartida por cualquier medio, ya sea de maestros, contenidos educativos, o los medios de comunicación e internet.
  2. Que se propongan en su corazón no contaminarse con el mundo, como lo hicieron Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
  3. Que Dios los proteja, para que no caigan en el mal. (2 Samuel 22:33; Isaías 30:21; Isaías 35:8; Isaías 42:16; Jeremías 32:39)
  4. Que Dios los cuide, los guarde. (Salmos 91:11-12)
  5. Que los jóvenes sean dirigidos a buenas compañías y buenas amistades, y protegidos de las malas compañías. (Proverbios 1:10-15; Salmos 71:4-6)
  6. Que sean librados del mal y fortalecidos con poder para vencer toda tentación en el área sexual, y que puedan preservarse en pureza y santidad para Dios y para el matrimonio; así como quien ha de ser su compañero/a. (1Corintios 6:18-20). Que alcancen la hermosa bendición y unión espiritual diseñada por Dios de la relación sexual reservada exclusivamente para un hombre y una mujer dentro del matrimonio (Hebreos 13:4; 1 Corintios 7:1-9; Proverbios 5:15; Romanos 1:27; Gálatas 5:19-21; 1 Timoteo 4:1-3).
  7. Que bajo la ayuda y dirección de Dios:
  1. Que formen familias conforme al diseño de Dios, que se fundamentan bajo los principios del Reino.
  2. Que sean trabajadores competentes en el campo de labor para el cual Dios les ha ordenado.
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