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Puntos Clave de Oración y Súplica por Los Matrimonios

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¡Bienaventurados los matrimonios creyentes, que andan delante del Señor! En ellos la comunión espiritual durará siempre, y la posibilidad de orar juntos, en toda ocasión posible, puede constituirse en un torrente de grandes bendiciones.

Porque hemos creído en un Dios que todo lo puede. El cielo está a nuestro favor, ¿por qué rendirse como si Dios no estuviera dispuesto a socorrernos en este punto? Si tenemos fe para creer que el Señor es poderoso para hacer cuanto le pidamos conforme a SU voluntad, ¿vamos a desconfiar en esto?

Nosotros que tenemos el Espíritu Santo morando en nuestros corazones, soñemos con esto, con una oración poderosa, constante, sin estorbo, que se levante como un muro firme contra las asechanzas del diablo. Recibamos esta palabra como si Dios mismo nos ordenara: ¡Quiten este estorbo y Yo los bendeciré!

Nunca olvidemos que nuestra batalla está en la esfera de lo invisible y trasciende para lo visible. Confiemos que Dios nos dará la Gracia para enfrentar cada día a la vez.

¡Dios es Fiel y nos dará la victoria!

 “Respeten el matrimonio manteniendo pura su relación de pareja. Tengan muy en cuenta que Dios castigará duramente a los que cometen adulterio y a los que practiquen inmoralidades sexuales.” (Hebreos 13:4 PDT)

“Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.” (1 Pedro 3:7. LBLA)

“…los esposos, sean comprensivos con ellas en su vida matrimonial. Hónrenlas, pues como mujeres son más delicadas, y además, son coherederas con ustedes del don de la vida. Así las oraciones de ustedes no encontrarán ningún estorbo.” 1Pedro 3:7 (RVC)

“¿Quién podrá hacerles daño, si ustedes siguen el bien?” (1Pedro 3:13)

“pero el casado tiene que pensar en sus responsabilidades terrenales y en cómo agradar a su esposa;” (1 Corintios 7:33. NTV)

“si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. (Mateo 18:19-20)

“Sin embargo, entre el pueblo del Señor, las mujeres no son independientes de los hombres, y los hombres no son independientes de las mujeres. Pues, aunque la primera mujer provino de un hombre, todos los demás hombres nacieron de una mujer, y todo proviene de Dios.” (1Corintios 11:11-12)

 

Teniendo un sólido fundamento Bíblico en el que confrontar efectivamente el espíritu de la época (el mundo) y vivir por el plan de acción de Dios para la vida matrimonial, presentamos los siguientes puntos de clamor, rogativas, oración y súplica por el pueblo de Dios y aquellos que han de venir al pleno conocimiento de la verdad:

 

  1. Que el modelo y el concepto de matrimonio, como Dios lo estableció entre hombre y mujer, sean guardados irreprensibles hasta la venida del Señor Jesucristo.
  2. Que se reconoce que los votos matrimoniales son un pacto solemne y sagrado entre ambos contrayentes y Dios.
  3. Que el Espíritu Santo fructifique la templanza y el dominio propio en los matrimonios, con sobriedad, continencia y prudencia, resultado de la autodisciplina, contrario a las obras de la carne producto de caer en la tentación.
  4. Que los Matrimonios vivan en santidad y en fidelidad mutua, dedicados, firmes, puros, sin mancilla, consagrados y fieles al Señor, para que sean modelos para las nuevas generaciones.
  5. Que Jesucristo sea el centro de cada matrimonio.
  6. Que los matrimonios sean librados de las tentaciones y del mal.
  7. Que sean arruinados, desmantelados y abatidos los ataques despiadados del enemigo contra los matrimonios.
  8. Que los varones se levanten, se esfuercen y sean valientes, como Josué, con autoridad, responsabilidad, entrega y fidelidad delante de Dios por sus Familias y puedan también decir: “Yo y mi casa serviremos al Señor”.
  9. Que los matrimonios sean entendidos de que la oración y la adoración son su primera prioridad.
  10. Que hombre y mujer, cada uno halle su verdadera realización en una auténtica relación con Dios, porque a ese nivel no hay diferencia ante Dios.
    • Que ambos comprendan que por la obra de Jesucristo y el nuevo pacto, el esposo y la esposa son coherederos “de la gracia de la vida” (1 Pedro 3:7).
    • Que tanto la esposa respete a su marido, como el marido, honre a su esposa.
    • Que el marido trate a su esposa como es debido, para que nada estorbe sus oraciones.
  11. Que el Espíritu Santo redarguya a los maridos sobre la falta de consideración hacia la esposa, para que no haya estorbo en sus oraciones.
  12. Que el Espíritu de Dios que mora en el marido manifieste la mente de Cristo, y por tanto, la capacidad de comprender a su propia esposa (1Corintios 2:16).
  13. Que sea desarraigada la mentira propagada por el enemigo de que el hombre no puede comprender a la mujer.
  14. Que cada marido obedezca la ordenanza de que cada uno viva con su esposa y la trate con entendimiento. Pues Dios consideró que era una prioridad que el esposo se dedicara a estudiar a su esposa -para conocerla y comprenderla, ya que sin ese compromiso de entender a su cónyuge, un esposo no es capaz de hacer lo que sigue –honrarla, y estaría desafiando a Dios con su desobediencia, permaneciendo apartado de Dios y de Su protección al estar haciendo el mal (1 Pedro 3:7 RVC, LBLA; 1 Pedro 3:13).
  15. Que el marido ame tanto a su esposa de tal manera que en cualquier condición esté dispuesto a dar su vida por ella, como Cristo amó a la iglesia, con la esperanza de que sus pensamientos y sus aspiraciones armonicen para la comodidad y la paz de su esposa (Efesios 5:25-33).
  16. Que los matrimonios comprendan que la esposa recibe instrucciones de amar a su esposo al punto de vivir por él; y el marido recibe instrucciones de amar a su mujer al punto de morir por ella (Efesios 5:25-33).
  17. Que los matrimonios comprendan la tremenda promesa y de alcances ilimitados de orar en acuerdo y con Cristo en medio de ellos.
  18. Que los matrimonios también comprendan que mediante la oración matrimonial tienen acceso a una promesa de Dios de alcances ilimitados. Pues juntos pueden “cobrar” (por decirlo de alguna manera) la promesa de Deuteronomio 32:30, donde se dice que uno persiguió a mil y dos persiguieron a diez mil. Dios siempre bendice más a dos que a uno. “No es bueno que el hombre esté solo”, dijo al principio de la creación.
  19. Que al marido, el Señor le conceda toda Su gracia para vivir sabiamente con su esposa dándole el honor que le corresponde como vaso más frágil y como coheredera de la gracia, para que sus oraciones sean sin estorbo alguno, y vayan adelante a la perfección, creciendo en la obra del Señor siempre. Que al esposo se le conceda la mayor de las victorias y que el enemigo tenga una gran pérdida. Que el marido, ame a su esposa tal y como Cristo ama a la Iglesia (Efesios 5:25); que este amor comience con el esfuerzo deliberado y constante de entenderla, comprenderla y honrarla. ¡Que así sea!
  20. Que a la esposa, el Señor le conceda Su sabiduría abundantemente para que edifique su casa, su hogar, que aplique sabiduría en cada una de sus actitudes y que aplique los principios de la Palabra de Dios en su vida diaria y en la convivencia con sus seres queridos. Que con el amor y la gracia de Dios se mantenga edificando continuamente, que resista y descarte toda tentación para destruir o deshacer la obra del Señor en su matrimonio y familia. Que no dé cabida a la insensatez. Que su confianza sea puesta en el Señor su Dios.
  21. Que el aliento y el consejo, el consuelo y las oraciones de la esposa le brinden al esposo el catalizador más dinámico para que alcance el cumplimiento del propósito de Dios en su vida, para gloria de Dios y consagración de su linaje y sus generaciones.
  22. Que el marido demuestre su amor por su esposa en todo, aún en lo cotidiano.
  23. Que los matrimonios cristianos representen dignamente la unión espiritual que Cristo establece con Su Esposa (la Iglesia: conjunto de creyentes).
  24. Que la institución matrimonial mantenga las cualidades otorgadas por Dios para Su gloria, y Dios no permita que los contravalores la despojen de esas cualidades destruyéndola.
  25. Que se siga conservando la unidad y estabilidad del Matrimonio y su insustituible función social; así como que se sigan protegiendo sus derechos.

Oremos unánimes entregados de continuo a la oración, creyendo que recibiremos lo que pedimos con toda oración y súplica, orando en todo tiempo en el Espíritu, y así, velemos con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

Matrimonio Inseparable

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